“Ya estoy harto”: Lando Norris estalla contra McLaren y revela fisuras internas en el equipo

El ambiente en McLaren se ha vuelto tenso. Lando Norris, uno de los pilotos más talentosos y mediáticos de la parrilla, lanzó en los últimos días una serie de declaraciones que han sacudido al paddock de la Fórmula 1. El británico dejó entrever su frustración con las decisiones técnicas y estratégicas del equipo, al punto de poner en duda su futuro con la escudería de Woking.

Durante una entrevista posterior al Gran Premio de Singapur, Norris fue contundente al hablar de los constantes errores en las paradas de boxes, un tema que le ha costado valiosos puntos en la temporada. “No puede ser que sigamos teniendo los mismos fallos. Tres carreras seguidas con problemas en pits no son casualidad”, dijo molesto. Sus palabras resonaron como un golpe directo al corazón técnico del equipo.

El jefe de McLaren, Andrea Stella, reconoció que los recientes problemas con las pistolas neumáticas y la coordinación del pit crew han afectado el rendimiento del británico. “Hemos detectado inconsistencias en el hardware que hacen la operación más complicada de lo que debería ser”, admitió el ingeniero italiano, intentando calmar las aguas. Sin embargo, dentro del equipo se percibe que la paciencia de Norris se está agotando.

Los roces con su compañero Oscar Piastri también han incrementado la tensión. En Singapur, ambos se tocaron en la primera curva, provocando daños leves en sus monoplazas. Piastri, sorprendido, exclamó por radio: “¿Entonces está permitido que me empuje fuera de pista?”. Norris, por su parte, minimizó el incidente ante los medios. “Fue una jugada de carrera, sin mala intención. Pero cuando peleamos por el podio, nadie quiere ceder”, justificó.

Este episodio no fue aislado. En Canadá, una maniobra similar terminó con ambos McLaren chocando y fuera de los puntos. En aquella ocasión, Norris asumió la culpa. “Fue error mío. No debí forzar tanto la curva”, declaró tras la carrera. Aun así, el incidente marcó un antes y un después: la rivalidad interna ya no puede ocultarse tras las sonrisas publicitarias.

La tensión también se ha trasladado a la toma de decisiones dentro del muro. Analistas han señalado que algunas estrategias parecen favorecer al piloto australiano, especialmente en la gestión de neumáticos y las llamadas de pits. El exjefe de Haas, Guenther Steiner, opinó en una entrevista reciente que “McLaren debe elegir pronto a quién apoya para el título, porque las guerras internas nunca ganan campeonatos”.

Consultado sobre su futuro, Norris respondió con un tono enigmático que encendió las alarmas: “No puedo responder a eso ahora mismo. Estoy enfocado en correr, pero el futuro nunca es seguro en la Fórmula 1”. La frase, lejos de tranquilizar a los seguidores de McLaren, fue interpretada como un mensaje velado hacia otras escuderías que podrían tentar al piloto británico, cuyo contrato actual finaliza en 2026.

El CEO de McLaren, Zak Brown, intentó poner paños fríos a la situación. “Tenemos la mejor dupla de pilotos del campeonato. No hay órdenes de equipo, solo igualdad de condiciones”, aseguró ante la prensa británica. Sin embargo, su discurso contrasta con la realidad en la pista, donde Piastri lidera a Norris por 22 puntos en el campeonato de pilotos y ha acumulado mejores resultados en las últimas tres fechas.

En el paddock, los rumores de un quiebre entre el británico y la estructura del equipo son cada vez más fuertes. Varios medios británicos señalan que Norris habría pedido garantías técnicas y estratégicas antes de comprometer su futuro con la escudería. “Lando siente que ha cargado con el proyecto durante años, y ahora que Piastri está brillando, teme ser relegado a un segundo plano”, comentó un analista de Sky Sports F1.

McLaren, mientras tanto, intenta mantener una fachada de unidad. Pero los hechos recientes —errores repetidos, choques entre compañeros, decisiones polémicas y declaraciones incendiarias— muestran que la estabilidad interna pende de un hilo. Con seis carreras restantes y un campeonato apretado, el equipo británico deberá decidir si prioriza la diplomacia o el rendimiento.

Porque si algo dejó claro Lando Norris, es que su paciencia tiene un límite. “Ya estoy harto de bromitas y excusas”, dijo el piloto entre risas forzadas tras el Gran Premio de Japón. “Yo solo quiero un coche que funcione como debe. Lo demás, lo dejo a ellos.”

Y en esa frase, tan simple como contundente, McLaren podría haber recibido la advertencia más seria de toda la temporada.

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