Nueva York, 22 de agosto de 2025 — La tenista estadounidense Sachia Vickery se ha convertido en el centro de la conversación mediática tras declarar públicamente que utiliza la plataforma OnlyFans para costear su carrera en el circuito profesional. La revelación generó una oleada de reacciones, tanto de apoyo como de crítica, en el contexto del inicio del US Open.
Vickery, actualmente en el puesto 559 del ranking WTA, explicó que los gastos anuales para mantenerse competitiva superan los $100.000 USD, una cifra inalcanzable con los ingresos actuales que obtiene como jugadora profesional. “Fue la forma más fácil y rápida de generar dinero constante”, afirmó. “La gente no entiende lo caro que es competir en este nivel sin patrocinadores”.
La noticia sorprendió al mundo del deporte por tratarse de una plataforma usualmente asociada con contenido para adultos. Sin embargo, Vickery aclaró que su contenido es controlado, respetuoso y “parte de una estrategia de supervivencia en un deporte elitista”.
En una entrevista reciente, la jugadora también declaró que cobra un depósito de $1.000 a cualquier hombre que quiera invitarla a salir. “Estoy cansada del comportamiento masculino. Este filtro me ahorra tiempo y problemas”, comentó, generando tanto apoyo feminista como burlas en redes sociales.
La polémica escaló cuando Vickery fue eliminada en tan solo 72 minutos durante la ronda clasificatoria del US Open. La rápida derrota desató aún más críticas, con algunos cuestionando su compromiso con el tenis. “No se puede competir en este nivel si estás más enfocada en tu perfil online que en el entrenamiento”, opinó una exjugadora de la WTA que pidió anonimato.
A pesar del revuelo, algunas figuras del deporte han salido en su defensa. “El problema no es que una atleta tenga OnlyFans; el problema es que el sistema no la apoya económicamente”, dijo la extenista Andrea Petkovic en X (Twitter).
El caso de Vickery pone sobre la mesa una discusión necesaria sobre los costos del tenis profesional y la falta de equidad para quienes no acceden a grandes patrocinios. Su historia ha abierto un debate que trasciende la cancha.