Norris, abucheos y tensión en McLaren: el podio en México destapa una grieta en la lucha por el título

CIUDAD DE MÉXICO — Lo que debía ser una celebración por la victoria y el liderazgo en el campeonato terminó empañado por abucheos y voces críticas: Lando Norris ganó el Gran Premio de México y, al subir al podio, se encontró con una parte del público que le mostró su descontento. El británico, sin embargo, se mostró impasible y restó importancia a los silbidos en sus declaraciones posteriores.

Norris firmó una carrera impecable desde la pole y se impuso con autoridad en el Autódromo Hermanos Rodríguez, resultado que le permitió arrebatar a su compañero Oscar Piastri la cima del campeonato por un punto, en una pelea que llega al tramo final de la temporada con McLaren en el centro del foco.

En la ceremonia del podio, se escucharon abucheos y gritos desde las gradas. “La gente puede hacer lo que quiera… tienen derecho. A mí incluso me hace gracia cuando me abuchean”, dijo Norris en una rueda de prensa posterior, en un tono que algunos interpretaron como despreocupado y otros como frío ante la hostilidad. Un periodista local sugirió que el descontento obedecía a una percepción de favoritismo entre compañeros de equipo, algo que la afición aún no ha olvidado.

El trasfondo deportivo amplifica la polémica: Norris es ahora líder del mundial por un solo punto (357 frente a 356 de Piastri según el reparto de puntos tras la carrera), lo que convierte cualquier gesto o comentario en combustible para la narrativa pública y para los rumores sobre la dinámica interna del equipo. Con cuatro carreras por disputarse, la presión sobre McLaren y sus pilotos se ha disparado.

Óscar Piastri, que llegó a México como líder del certamen, vivió un fin de semana complicado desde la clasificación: tuvo problemas para encontrar ritmo y terminó lejos de la cabeza, recuperando posiciones en carrera hasta un quinto puesto que no le fue suficiente para mantener el liderato. “Estoy desconcertado por la falta de velocidad, no entiendo por qué estamos así”, admitió el australiano tras la sesión de clasificación, frase que refleja la frustración que ha marcado su jornada en México.

La diferencia de sensaciones entre ambos pilotos se notó no sólo en tiempos, sino en la gestión del equipo: mientras Norris dominó el fin de semana con una MCL perfectamente afinada para su estilo, Piastri y sus ingenieros trabajaron hasta el último momento buscando respuestas a un déficit de balance y agarre que no pudieron resolver a plenitud. Los técnicos señalaron que hubo señales de mejora en carrera, pero que la posición en parrilla condicionó su recuperación.

Desde el seno de McLaren intentaron apagar los rumores de fractura. Andrea Stella, director ejecutivo de la estructura, declaró que ambos pilotos “pueden sentirse confiados” en la lucha por el título y defendió que el equipo seguirá apoyando el desarrollo equilibrado de los dos coches para mantener abierta la pelea. Pese al mensaje institucional, en los pasillos del paddock se respira la tensión inevitable cuando los intereses individuales y de equipo se solapan en las últimas carreras de la temporada.

La reacción del público mexicano también tuvo un componente emocional: algunos aficionados dejaron patente su favoritismo por Piastri y su desconfianza hacia la manera en que, según ellos, se han resuelto determinadas situaciones a favor de uno u otro piloto a lo largo del año. Varios comentaristas locales apuntaron a micro-conflictos acumulados y a gestos del pasado como detonantes del abucheo, más que a la actuación concreta de este domingo.

En términos deportivos, la victoria de Norris y el tropiezo de Piastri reconfiguran la estrategia de McLaren para las próximas cuatro carreras: la escuadra ya coronada en constructores deberá decidir cómo gestionar la carrera por el título de pilotos sin favorecer abiertamente a uno u otro, tarea complicada cuando la diferencia es de un solo punto y cualquier decisión se interpreta de inmediato como parcial. Analistas y ex pilotos advierten que la comunicación interna y la claridad en las órdenes serán claves para evitar que la tensión se convierta en conflicto.

Para Piastri, el mensaje post-Carrera fue de certezas y cautela: reconoció los problemas, valoró el trabajo del equipo y prometió pelear hasta el final, aunque admitió que el fin de semana había sido “decepcionante” a la luz de sus aspiraciones. Para Norris, la combinación de calma pública y rendimiento en pista refuerza su candidatura, pero también aumenta la exposición al escrutinio de aficionados y medios, que vigilan cualquier signo de favoritismo.

El ambiente en McLaren tras México recuerda que, en las grandes batallas deportivas, las emociones del público y las interpretaciones mediáticas pueden llegar a pesar tanto como los datos cronometrados. Con Norris líder por un punto y Piastri a la expectativa, las próximas pruebas prometen no sólo carreras intensas en pista sino capítulos igualmente intensos fuera de ella, donde cada frase, cada gesto y cada estrategia de equipo serán analizados hasta el detalle.

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