LA UNIÓN EUROPEA RECHAZA EL RESURGIMIENTO DE LA SUPERLIGA

21 de noviembre de 2025-La controversia en torno al intento de resucitar la Superliga europea volvió a encenderse esta semana, luego de que Glenn Micallef, Comisario de Deporte y Cultura de la Unión Europea, criticara abiertamente los movimientos de clubes que buscan reactivar el proyecto. Sus declaraciones generaron revuelo en el fútbol continental y reabrieron el debate sobre el futuro de las competiciones europeas.

En declaraciones públicas desde Bruselas, Micallef fue tajante al rechazar cualquier modelo de competición elitista que excluya a la mayoría de clubes. “Una liga cerrada va en contra del espíritu del deporte europeo. No apoyamos ni apoyaremos un proyecto que rompa la meritocracia”, afirmó. Esta postura representa uno de los rechazos más firmes desde instituciones políticas de la UE desde el estallido inicial del proyecto en 2021.

El comisario también señaló que el fútbol europeo enfrenta un momento crítico en el plano financiero y organizativo, especialmente por el aumento de calendarios, la dependencia de inversionistas y la desigualdad económica entre clubes. “El problema no se soluciona creando una competición para los más ricos, sino fortaleciendo el ecosistema completo”, dijo en su intervención.

Según fuentes comunitarias, la Comisión Europea está evaluando estrategias para apoyar la sostenibilidad financiera de las ligas nacionales y defender la pirámide deportiva tradicional. Esto implica impulsar mecanismos de control económico, equilibrio competitivo y protección de academias juveniles. “El fútbol europeo no pertenece a un puñado de clubes, pertenece a millones de aficionados”, añadió Micallef.

Los clubes que siguen promoviendo la Superliga, por su parte, argumentan que el sistema actual es insostenible y que las competiciones deben adaptarse al mercado global. En un comunicado conjunto, representantes de estos equipos sostuvieron: “Necesitamos una competición moderna que nos permita competir con las ligas estadounidenses y asiáticas”. Sin embargo, sus declaraciones han sido recibidas con escepticismo e incluso indignación por parte de federaciones nacionales y grupos de aficionados.

Varios sindicatos de jugadores expresaron preocupación por el incremento de carga física y mental que supondría una competición adicional de alto nivel. “No somos máquinas. El calendario actual ya es excesivo”, dijo un portavoz de la Asociación Europea de Futbolistas Profesionales. Estas quejas alimentan aún más el debate sobre la saturación del fútbol moderno.

En paralelo, expertos en gobernanza deportiva señalan que el resurgimiento de la Superliga podría generar un choque institucional entre clubes, federaciones y organismos europeos. Algunos incluso advierten que, si el proyecto avanza, podría producir una fragmentación del sistema competitivo continental. “El fútbol europeo se encuentra en su encrucijada más importante en décadas”, analizó un profesor de derecho deportivo de la Universidad de Ámsterdam.

Por ahora, la Comisión Europea insiste en que el camino debe ser el diálogo inclusivo y la cooperación entre todos los actores. Micallef concluyó su intervención con un mensaje directo: “Europa no quiere una guerra en el fútbol; quiere un futuro justo para todos”. Sus palabras marcaron un nuevo capítulo en un conflicto que parece lejos de resolverse.

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