04 de febrero de 2026-La National Football League (NFL) enfrenta nuevamente críticas y cuestionamientos tras concluir su ciclo de contratación de entrenadores en jefe para la temporada 2026, en medio de un debate renovado sobre la escasa diversidad racial en los puestos de mayor jerarquía deportiva.
Una vez cubiertas las vacantes disponibles en distintas franquicias, los datos finales revelaron que solo una de las contrataciones correspondió a un entrenador perteneciente a una minoría racial, una cifra que ha generado reacciones inmediatas tanto dentro como fuera de la liga.
El contraste resulta especialmente llamativo si se tiene en cuenta que cerca del 70 % de los jugadores de la NFL son afroamericanos u otros integrantes de minorías, una disparidad que refuerza las críticas sobre las oportunidades reales de acceso a cargos de liderazgo.
La situación ha vuelto a poner bajo escrutinio la Regla Rooney, implementada hace más de dos décadas con el objetivo de promover entrevistas a candidatos diversos para puestos de entrenador en jefe y ejecutivos. Para muchos analistas, su impacto ha perdido fuerza con el paso del tiempo.
Desde la liga, el comisionado Roger Goodell reconoció el problema y aseguró que habrá una revisión interna. “No estamos satisfechos con los resultados actuales y sabemos que debemos hacer más para garantizar procesos justos e inclusivos”, señaló durante una comparecencia pública en el marco de los eventos previos al Super Bowl.
Por su parte, el exentrenador y analista Tony Dungy fue más crítico al evaluar la situación. “La diversidad no puede ser solo un requisito administrativo; tiene que reflejar una verdadera intención de cambio estructural”, afirmó en declaraciones a medios estadounidenses.
El debate continúa creciendo en intensidad, mientras jugadores, exentrenadores y organizaciones civiles reclaman medidas más contundentes para asegurar que la NFL avance hacia una representación más equitativa en sus estructuras de poder.
