“Explota la tensión: Ilie Năstase vuelve a ser símbolo de escándalo por su historial de conductas antideportivas y declaraciones ofensivas”

Ilie Năstase, uno de los personajes más icónicos —y polémicos— del tenis mundial, regresó al foco de atención debido al repaso de su historial de enfrentamientos, insultos y actos considerados antideportivos. Aunque su legado como campeón permanece intacto, los episodios que marcaron su carrera fuera de la excelencia técnica han resurgido con fuerza.

El episodio más recordado ocurrió en 1979, durante el US Open, cuando Năstase fue descalificado tras múltiples infracciones y discusiones con los jueces. El público llegó a abuchearlo intensamente, mientras el jugador respondía con gestos y comentarios fuera de tono. Aquel día, según relatan testigos, exclamó: “If they want a circus, I’ll give them a circus”.

Su comportamiento volátil, que en ocasiones era interpretado como espectáculo, en otras cruzaba límites éticos y reglamentarios. Jugadores contemporáneos lo describen como “brillante, impredecible y explosivo”. Un exárbitro del torneo afirmó: “Con Năstase, nunca sabías si ibas a ver un partido espectacular o una tormenta”.

Décadas después, el extenista volvió al centro de la polémica por comentarios ofensivos dirigidos a Serena Williams en 2017, cuando cuestionó públicamente su embarazo usando términos que generaron indignación mundial. La frase, calificada por varios medios como racista, tuvo repercusiones inmediatas.

La ITF decidió suspender a Năstase por varios años, señalando que su conducta era “inaceptable” y contraria a los valores del deporte. En el comunicado oficial, la federación enfatizó que nadie estaba por encima de la responsabilidad ética del tenis profesional. Năstase respondió diciendo: “I was joking. People are too sensitive nowadays”, lo que agravó aún más la percepción pública.

Diversas tenistas reaccionaron duramente. Una jugadora del top 10 expresó: “El problema no es si era broma o no; es que alguien con su trayectoria crea que tiene permiso para decir cualquier cosa”. Serena Williams, aunque evitó entrar en detalles, sí declaró en su momento: “Me he enfrentado a la adversidad toda mi vida. Esto no es diferente”.

Los analistas coinciden en que la figura de Năstase representa una era del tenis donde el control emocional era más flexible, pero también una época con menor supervisión institucional. Sin embargo, advierten que sus comentarios más recientes no pueden justificarse bajo ese contexto histórico.

Incluso excompañeros del rumano han admitido que su personalidad siempre tuvo un lado oscuro. Un exdoblista que compartió equipo con él relató: “Cuando estaba de buenas era carismático. Cuando no, cruzaba líneas que nadie más se atrevía a cruzar”.

Actualmente, el debate gira en torno a cómo debe recordarse su figura dentro del deporte. Algunos defienden su brillantez técnica, mientras otros sostienen que la conducta y las palabras importan tanto como los títulos. La discusión, lejos de resolverse, sigue alimentando la narrativa de un personaje tan fascinante como problemático.

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