“El tenis bajo sospecha: la ITIA lanza fondo de apoyo y desata debate sobre dopaje y transparencia”

La International Tennis Integrity Agency (ITIA) encendió esta semana la conversación más incómoda del circuito: el lanzamiento de un programa de apoyo financiero y legal para jugadores bajo investigación por dopaje o corrupción. Aunque la iniciativa busca “garantizar el debido proceso”, su anuncio fue recibido con críticas y sospechas sobre la creciente sombra del fraude en el tenis profesional.

Según el comunicado oficial, el programa cubrirá asesoría jurídica gratuita, análisis de suplementos y apoyo psicológico desde el momento en que un jugador sea notificado de una investigación. “Queremos evitar que un atleta inocente sea destruido mediáticamente antes de que haya pruebas sólidas”, afirmó un portavoz de la ITIA.

Sin embargo, la medida ha generado controversia entre exjugadores y periodistas deportivos. Algunos la interpretan como un síntoma de que los casos de dopaje y amaño de partidos han crecido a niveles alarmantes, obligando a la ITIA a intervenir preventivamente. “Si necesitan un fondo especial para los sospechosos, es porque la lista está creciendo”, declaró de forma anónima un entrenador del circuito ATP citado por Reuters.

Durante los últimos dos años, la ITIA ha sancionado a más de 45 tenistas profesionales y semiprofesionales, con un incremento del 30 % en casos vinculados a apuestas ilegales o sustancias no declaradas. La tendencia preocupa: muchos de los implicados no son figuras de elite, sino jugadores jóvenes que intentan sobrevivir económicamente dentro del circuito menor.

La polémica también gira en torno al uso de fondos públicos y patrocinios institucionales para defender a deportistas investigados. Diversas voces cuestionan si la ITIA está “premiando” el mal comportamiento o normalizando la sospecha como parte del sistema. En redes sociales, la frase “fondo de dopaje solidario” se volvió tendencia con tono de burla.

Los defensores del programa, por otro lado, recuerdan que el tenis no puede seguir permitiendo linchamientos mediáticos sin proceso justo. “No se trata de defender culpables, sino de evitar que los inocentes queden marcados para siempre”, señaló el extenista y analista Tim Henman, quien respaldó públicamente la medida.

Aun así, los escándalos recientes —como el caso de apuestas ilegales en torneos Challenger de Europa del Este o los positivos por meldonium en jugadoras sub-21— mantienen a la ITIA bajo la lupa. Lo que debía ser un paso hacia la transparencia podría transformarse en un boomerang de credibilidad para una institución que, paradójicamente, lucha contra el mismo mal que intenta contener.

El tenis, una vez símbolo de pureza y elegancia deportiva, enfrenta ahora una batalla de imagen. Y la pregunta sigue abierta: ¿se trata de justicia preventiva o de un salvavidas para un circuito cada vez más manchado?

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