Crisis en el fútbol turco: más de mil jugadores suspendidos por escándalo de apuestas

11 de noviembre de 2025. – El fútbol turco atraviesa una de las mayores crisis de su historia reciente. La Federación Turca de Fútbol (TFF) confirmó la suspensión de 1 024 jugadores y oficiales en distintas categorías, tras descubrirse una extensa red de apuestas ilegales que habría operado dentro y fuera del país.

De acuerdo con la investigación del Ministerio del Interior, el caso involucra a futbolistas de primera división, árbitros y dirigentes, algunos incluso con experiencia internacional. Dos jugadores del Beşiktaş J.K., compañeros del delantero inglés Tammy Abraham, figuran entre los nombres señalados. Las autoridades también informaron de la detención de ocho personas, presuntamente vinculadas a la manipulación de resultados en partidos de la Süper Lig y la TFF 1. Lig.

El presidente de la TFF, Mehmet Büyükekşi, calificó la situación como “una crisis moral sin precedentes para nuestro fútbol”. En una conferencia de prensa en Estambul, añadió: “Lo que hemos descubierto no es solo una violación de las reglas deportivas, sino un golpe directo a la credibilidad de nuestro deporte. Estamos hablando de una red organizada, con intereses económicos que superan los límites del campo de juego.”

La investigación se originó tras detectar movimientos financieros irregulares vinculados a plataformas de apuestas online registradas en el extranjero. Según fuentes de la fiscalía, varios jugadores habrían apostado en partidos propios o de sus clubes, en violación directa de los estatutos de la FIFA y de la TFF. “Hay evidencia clara de apuestas internas y arreglos de marcadores. Algunos partidos fueron manipulados desde el minuto uno”, declaró un funcionario judicial al diario Cumhuriyet.

La magnitud del escándalo ha conmocionado a la afición. En redes sociales, hinchas de distintos equipos exigieron sanciones ejemplares. “No se puede confiar en ningún resultado, esto es una traición al deporte”, escribió un seguidor del Galatasaray en la plataforma X (antes Twitter). Otros reclamaron una depuración completa del sistema: “Si no limpiamos ahora, no habrá fútbol turco mañana”, afirmó un aficionado del Fenerbahçe.

El Gobierno, por su parte, ha prometido endurecer los controles. El ministro de Juventud y Deporte, Osman Aşkın Bak, aseguró que se implementará una nueva ley para supervisar las transacciones financieras relacionadas con apuestas deportivas. “El fútbol es una pasión nacional, y no vamos a permitir que la corrupción destruya su esencia. Los responsables enfrentarán la justicia, sin importar su nombre ni su club”, declaró.

A nivel internacional, la UEFA y la FIFA solicitaron informes oficiales y podrían intervenir si se demuestra una violación sistemática del fair play. La organización europea emitió un breve comunicado en el que expresó su “preocupación por el alcance de los hechos” y advirtió que “la integridad competitiva es un principio innegociable”.

Por ahora, el fútbol turco se encuentra bajo una sombra de sospecha. Los clubes afectados temen sanciones deportivas y económicas, mientras la prensa local compara este caso con el histórico “Calciopoli” que sacudió al fútbol italiano en 2006. Como señaló el periodista deportivo Emre Özkan: “Esto no es solo un escándalo de apuestas. Es un espejo que refleja los vacíos éticos y estructurales de todo nuestro sistema deportivo.”

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