La jornada de ayer en el fútbol español dejó más dudas que certezas. El FC Barcelona derrotó al RCD Mallorca en un partido que, lejos de pasar a la historia por lo futbolístico, quedará marcado por las decisiones arbitrales que encendieron la polémica en LaLiga. La victoria culé, por 2-1 en Son Moix, ha generado un debate intenso en torno al papel del VAR y la aparente protección de la que goza el conjunto azulgrana, según denuncian aficionados y técnicos rivales.
El choque parecía controlado hasta que una serie de jugadas polémicas dieron un giro inesperado. El árbitro central, respaldado por la sala VAR, convalidó un gol del Barcelona a pesar de que en la repetición televisiva se apreciaba un posible fuera de juego en la jugada previa. La decisión provocó la airada protesta del entrenador del Mallorca, Jagoba Arrasate, quien al término del partido declaró: “Es muy difícil competir cuando las reglas parecen no ser iguales para todos”.
Xabi Alonso, actual técnico del Real Madrid, no tardó en sumarse al debate y sorprendió al respaldar públicamente a Arrasate. “Lo que vimos en Son Moix no puede pasar desapercibido. Si queremos una Liga justa y competitiva, necesitamos coherencia arbitral”, afirmó en rueda de prensa, en una crítica que rápidamente se viralizó en redes sociales y alimentó el clásico fuego cruzado entre merengues y culés.
La polémica no es nueva. Según estadísticas de Opta Sports, en las últimas tres temporadas el Barcelona ha sido uno de los equipos que más decisiones favorables ha recibido por revisión del VAR, acumulando 14 jugadas revertidas en su beneficio frente a solo 5 en contra. Este dato ha dado munición a los detractores que acusan a LaLiga de beneficiar al club catalán en momentos clave.
Para la afición mallorquinista, el partido se convirtió en un símbolo de impotencia. En redes sociales, hashtags como #RoboEnSonMoix y #VARcelona se convirtieron en tendencia en España en cuestión de horas. El sentimiento general es que el resultado estuvo condicionado, más allá del rendimiento deportivo, por la interpretación de jugadas que en otros contextos suelen ser sancionadas en contra.
El Barcelona, por su parte, ha intentado desmarcarse de la polémica. En declaraciones posteriores, el técnico Xavi Hernández defendió la legalidad del triunfo: “El VAR está para ayudar, y hoy lo ha hecho. Los tres puntos son justos porque fuimos superiores”. Sin embargo, sus palabras no convencieron a la mayoría y sirvieron de gasolina para un debate que parece no tener fin.
El episodio revive un viejo fantasma: el de la credibilidad arbitral en LaLiga. En 2023 ya se había destapado el llamado Caso Negreira, un escándalo por los pagos del Barcelona a un exdirigente arbitral, y cada situación polémica desde entonces vuelve a sacar a flote las sospechas. Para muchos, lo ocurrido ayer en Mallorca es solo una muestra más de un problema estructural.
Con esta victoria, el Barcelona se mantiene en la lucha por los primeros puestos, pero la sombra de la duda lo acompaña una vez más. LaLiga, mientras tanto, sigue enfrentándose a la crítica de los aficionados, quienes claman por transparencia y justicia. Y aunque los tres puntos no se moverán del casillero culé, lo que sí ha quedado instalado es una herida más en la credibilidad del fútbol español.