Nueva York, 20 de agosto de 2025. — La jornada de ayer en el tenis mundial estuvo marcada por emociones encontradas. Mientras Carlos Alcaraz levantaba el título del Cincinnati Open tras el retiro de Jannik Sinner, el US Open daba inicio a su renovado torneo de dobles mixtos con figuras de primer nivel, dejando claro que el deporte sigue en plena transformación hacia un espectáculo más global y diverso.
La final en Cincinnati prometía ser una batalla entre los dos jóvenes llamados a dominar la próxima década. Sin embargo, Sinner, aquejado por fiebre, apenas pudo disputar cinco juegos antes de abandonar. Alcaraz fue declarado campeón de forma automática. “No es la manera en la que me gusta ganar, pero lo importante es la salud. Jannik es un gran rival y espero verlo recuperado en Nueva York”, declaró el murciano, quien suma así su tercer título de la temporada.
La imagen de Sinner visiblemente afectado desató preocupación en Italia y en el circuito. Su entorno confirmó que sufre un cuadro viral y que se encuentra en observación. “Intenté darlo todo, pero mi cuerpo no respondió. Debía parar para no arriesgar más”, explicó el italiano tras la derrota administrativa, confirmando además su baja inmediata del dobles mixtos en el US Open.
Mientras tanto, en Nueva York, el renovado torneo de dobles mixtos del US Open captó la atención mediática con un millón de dólares en premios y una mezcla inédita de estrellas actuales y veteranos. Entre los nombres destacados figuran Venus Williams, Naomi Osaka, Iga Swiatek, Gaël Monfils y Emma Raducanu, todos en un mismo cuadro competitivo que busca acercar el tenis a un público más amplio.
El primer gran golpe llegó con la sorprendente eliminación de la pareja formada por Carlos Alcaraz y Emma Raducanu, quienes cayeron ante Jack Draper y Jessica Pegula por parciales de 4-2 y 4-2. La derrota generó debate en redes sociales, donde algunos usuarios criticaron la falta de compenetración entre Alcaraz y Raducanu, mientras otros celebraron el formato más dinámico que propone la organización.
El US Open ha vendido este nuevo evento como un “tenis del futuro”. El propio Draper, tras su victoria, aseguró: “El ambiente es diferente, se siente más como un show global que como un partido convencional. Eso motiva y al mismo tiempo genera presión”.
En México, casas de apuestas deportivas ya colocan a la pareja Pegula/Draper como favoritos emergentes en el cuadro mixto, aunque Swiatek/Monfils se mantienen al frente en probabilidades. Alcaraz, tras su eliminación en esta modalidad, se centrará únicamente en el cuadro individual, donde parte como segundo favorito detrás de Novak Djokovic.
La coincidencia de estos hechos —la retirada de Sinner en Cincinnati y el debut del nuevo formato en Nueva York— abre un debate sobre la exigencia física de los jugadores en plena gira norteamericana. El calendario apretado parece estar cobrando factura, y la pregunta que muchos se hacen es si veremos a Sinner en condiciones de competir en el US Open individual.
Lo cierto es que la jornada de ayer dejó dos conclusiones claras: Alcaraz reafirma su estatus de estrella y principal heredero del tenis mundial, mientras que el US Open inaugura un experimento que busca convertir al deporte en un espectáculo mucho más atractivo para nuevas audiencias. El contraste entre la frustración en Cincinnati y la fiesta en Nueva York resume la realidad del tenis actual: entre la exigencia extrema de la élite y la búsqueda constante de innovación.