23 de febrero de 2026-Los Los Angeles Dodgers están nuevamente en el centro del debate económico de la Major League Baseball (MLB) tras revelarse que su nómina se aproxima a los 400 millones de dólares de cara a la temporada 2026, un monto que ha encendido críticas tanto de fanáticos como de ejecutivos de equipos rivales.
Con el mercado de agentes libres activo y muchas franquicias aún ajustando sus presupuestos, la gerencia de los Dodgers ha optado por mantener un gasto alto en jugadores, lo que para algunos representa una ventaja injusta frente a clubes de mercado pequeño o mediano.
En una reciente aparición mediática en el programa Foul Territory, Andrew Friedman, presidente de operaciones de béisbol de los Dodgers, salió al frente de las críticas. “No vamos a pedir disculpas por cómo construimos nuestro equipo. Creemos que estamos jugando dentro de las reglas y maximizando nuestra competitividad,” afirmó Friedman.
Friedman agregó que “el dinero que parece ‘extra’ no solo se queda como ganancia, sino que se reinvierte en el roster y en la experiencia de los aficionados”, sugiriendo que el enfoque del club es a largo plazo, tanto en rendimiento como en sostenibilidad financiera.
Pero no todos ven con buenos ojos esta estrategia. Algunos analistas han señalado que este nivel de gasto podría profundizar la brecha competitiva en la MLB, promoviendo discusiones sobre la necesidad de un tope salarial o un sistema de reparto de ingresos más equitativo.
La polémica se intensifica justo cuando aún no se ha alcanzado un acuerdo laboral entre la liga y la asociación de jugadores de cara al próximo convenio colectivo. La percepción de desigualdad podría poner más presión sobre las negociaciones.
Mientras tanto, la afición está dividida: hay quienes aplauden la audacia de los Dodgers por apuntar a un tricampeonato de Serie Mundial y quienes advierten que esta tendencia de gastos incontenidos podría mermar el interés general en el juego si otras franquicias no pueden competir en igualdad de condiciones.
