PELÍCULA EN SEGUNDO PLANO: ¿PRIORIDAD AL BRILLO O AL CIRCUITO?

Una nueva polémica está sacudiendo los bastidores de la Fórmula 1. Esta vez, el foco no está en los coches, sino en lo que no se ve en las transmisiones: maniobras decisivas pasadas por alto mientras las cámaras giran hacia celebridades, reacciones en el paddock o parejas de los pilotos. Al mismo tiempo, resurgen viejos debates sobre la atención mediática —y en ocasiones discriminatoria— hacia pilotos que no son del mundo anglosajón. El cruce entre espectáculo, narrativa mediática y racismo subyacente comienza a tensar la relación entre pilotos, fanáticos y quienes controlan la “mirada” del deporte.

1. El enojo de Sainz y su denuncia pública

El fin de semana pasado, el piloto español Carlos Sainz levantó críticas fuertes hacia la producción de las transmisiones oficiales de F1. Su molestia radicó en que varias de sus maniobras para escalar posiciones durante el Gran Premio de Singapur no aparecieron en pantalla, mientras que las cámaras prefirieron mostrar reacciones de celebridades, parejas de pilotos o espectadores vip. Sainz lamentó que momentos como su remontada o la persecución de Fernando Alonso sobre Lewis Hamilton fueron ignorados por el director del “world feed”.

Para el piloto, esa práctica va más allá de un simple descuido: él cree que la narración mediática está desplazando lo más importante —la acción en pista— hacia lo esperable, lo visualmente atractivo y lo humano. “Que el espectáculo no opaque la competencia”, ha pedido en varias entrevistas

2. La defensa de la Fórmula 1: “equilibrio entre acción y contexto”

Ante el revuelo, los organizadores de F1 salieron al paso con una defensa: afirmaron que su deber es entregar una narrativa múltiple, que combine la intensidad del circuito con el contexto vivo del ambiente, las tribunas y los personajes alrededor. Sostienen que no se trata de descartar lo humano, sino de que no comprometa lo esencial: las batallas entre coches.

Un dato citado por críticos del sector favorece a la producción: el fotógrafo veterano Kym Illman revisó la transmisión del Gran Premio de Singapur y calculó que los “momentos de celebridades o parejas” ocuparon apenas 15 segundos de un total de 6 060 segundos de cobertura, lo que representa 0,25 % del tiempo de emisión (aproximadamente una cuarta parte de un punto porcentual).

Aunque ese hallazgo minimiza el peso absoluto de esos cortes, no elimina la percepción de que ocurrieron en momentos oportunos o críticos.

3. El telón racial: acusaciones hacia pilotos “no ingleses”

El debate mediático del fin de semana también evocó otra herida: la diferencia de trato, consciente o inconsciente, hacia pilotos que no son británicos o anglo-parlantes. En la conversación sobre omisiones o énfasis en pantalla, algunos han cuestionado si la atención a figuras nativas o de medios angloparlantes tiende a recibir más visibilidad, mientras los no ingleses quedan relegados al margen narrativo.

Cabe recordar que Lewis Hamilton, el único piloto negro en la parrilla actual, ha padecido durante años expresiones racistas, tanto en redes sociales como en comentarios públicos. En 2021 fue objeto de múltiples ataques racistas tras ganar el Gran Premio de Gran Bretaña, lo que provocó una condena conjunta de F1, FIA y Mercedes.

Más atrás, un episodio notorio involucró a Nelson Piquet, quien en 2022 fue vetado del paddock luego de que resurgieran comentarios racistas hacia Hamilton usando la palabra “neguinho” en portugués. Piquet ofreció disculpas diciendo que no tenía intención racista, pero el daño ya estaba hecho.

Mientras tanto, otros pilotos no británicos han manifestado —de forma más sutil o implícita— su frustración por la menor exposición en narrativas mediáticas que parecen privilegiar voces y rostros más “familiares” al público anglomediático.

4. Cuando la narrativa decide quién aparece

Vivimos en la era del storytelling deportivo, donde la televisión ya no solo muestra lo que ocurre, sino qué merece ser visto. El “world feed” de F1, que dicta lo que llega a cada televisor mundial, está en el ojo del huracán. Sainz criticó que muchas de sus maniobras fueron omitidas, mientras las cámaras cambiaban a reacciones de gente fuera de la pista, inclusive cuando lo más significativo estaba bajo las ruedas.

Si esos cortes ocurren más frecuentemente cuando están implicados pilotos de países no angloparlantes, la sensación de discriminación mediática crece. No hay acusación formal en este momento, pero el clima —alimentado por comentarios de figuras como Sainz— abre la puerta a la sospecha y la introspección.

5. Reacción en redes: fanáticos, pilotos y voces externas

La denuncia de Sainz no cayó en saco roto. En redes sociales, varios aficionados recogieron clips de la carrera de Singapur donde, efectivamente, ciertas batallas fueron rápidamente sustituidas por planos de celebridades o parejas. El hashtag de “show vs carrera” se tornó tendencia entre usuarios de X (antes Twitter).

Algunos pilotos secundaron la idea de que el foco debe estar en el asfalto: ellos corren, no posan. Otros optaron por prudencia, reconociendo que la producción televisiva es compleja pero pidiendo mayor conciencia sobre cuándo priorizar una imagen de show y cuándo una maniobra crítica.

Analistas del medio apuntan que el fenómeno no es aislado: cada vez más deportes mezclan espectáculo y competencia, buscando atraer a públicos menos especializados. Pero ese mixto trae tensión: ¿cuánta distracción es aceptable antes de que el deporte pierda su esencia?

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio