“Mirra Andreeva rompe en lágrimas y cuestiona el límite mediático: ¿hasta dónde debe llegar una cámara?”

La joven promesa del tenis ruso Mirra Andreeva, de apenas 18 años, fue protagonista de uno de los momentos más comentados del Wuhan Open 2025, tras sufrir una crisis emocional en pleno partido y pedir explícitamente que las cámaras dejaran de filmarla. El episodio abrió una discusión global sobre la exposición mediática y la salud mental en el tenis femenino.

Durante un intenso segundo set ante la croata Petra Martić, Andreeva estalló en lágrimas tras perder un punto clave y lanzó su raqueta contra el piso. En el cambio de lado, al notar la presencia de un camarógrafo a pocos metros, la joven alzó la voz y dijo en inglés: “Stop filming me, please!” (“¡Dejen de filmarme, por favor!”). El video del momento se viralizó en cuestión de minutos.

La WTA transmitía el partido en directo, y aunque la cámara principal se apartó por unos segundos, otras tomas continuaron mostrando su reacción, algo que fue considerado por muchos espectadores como una violación de su privacidad emocional. “No somos máquinas. Si un jugador está en crisis, el respeto debe estar por encima del rating”, escribió la extenista Martina Navratilova en X (antes Twitter).

El incidente ha reabierto un debate que el tenis viene arrastrando desde los casos de Naomi Osaka y Daria Kasatkina, ambas jugadoras que denunciaron presiones mediáticas y ataques en redes por sus expresiones emocionales durante torneos. En esta ocasión, el hecho de que Andreeva sea menor de edad amplifica la polémica y pone en entredicho los protocolos de cobertura televisiva de la WTA.

Las reacciones fueron divididas. Algunos periodistas deportivos defendieron el trabajo de las cámaras, argumentando que los espectadores “tienen derecho a ver lo que ocurre en el partido”. Otros, sin embargo, recordaron que la exposición extrema puede derivar en consecuencias psicológicas graves. De hecho, según datos del Journal of Sports Psychology (2024), el 36 % de los jugadores sub-20 reportaron ansiedad o pánico tras episodios de humillación pública en transmisiones deportivas.

“Los medios olvidan que detrás de cada error hay una persona que apenas está aprendiendo a lidiar con la fama”, declaró la psicóloga deportiva Anna Mikhailova, quien trabaja con jóvenes del circuito ITF. “La línea entre el espectáculo y la crueldad se ha vuelto peligrosamente delgada”.

A nivel institucional, la WTA emitió un comunicado defendiendo el “derecho del público a presenciar todos los momentos del juego”, pero anunció que revisará sus protocolos de grabación en casos de crisis emocional o médica. Sin embargo, para muchos críticos, el daño ya está hecho: la imagen de una adolescente llorando ante millones de espectadores difícilmente se olvida.

Andreeva ganó el partido, pero su victoria quedó eclipsada por la escena. Lo que debía ser un paso más en su ascenso profesional se transformó en un espejo del lado más incómodo del tenis moderno: un deporte donde la vulnerabilidad vende tanto como el talento.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio