Canelo, ¿Ícono del boxeo o símbolo de corrupción y evasión de combates?

Las Vegas, Nevada, 30 de septiembre de 2025 — Saúl “Canelo” Álvarez enfrenta una tormenta de acusaciones y controversias que van más allá de su reciente derrota ante Terence Crawford. Las revelaciones sobre su lesión, la cirugía, y las disputas públicas con potenciales rivales como Hamzah Sheeraz y David Benavidez alimentan una narrativa polémica en la que Canelo y su equipo aparecen como evasores de combates y partícipes en prácticas cuestionables.

Detalles de la lesión y declaraciones

  • En la pelea contra Terence Crawford, realizada el 13 de septiembre de 2025 en el Allegiant Stadium de Las Vegas, Canelo fue derrotado por decisión unánime.
  • Días después, en una fuente de ESPN, se reveló que Canelo había peleado con dolor en el codo, lo que finalmente derivó en una cirugía en San Diego.
  • La declaración sobre la cirugía y el tiempo de recuperación fue hecha cerca del 29 de septiembre de 2025, cuando se confirmó que estaría inactivo hasta el segundo trimestre de 2026.

¿Por qué se cae la pelea con Hamzah Sheeraz? ¿Se busca un acuerdo para evitar a Benavidez?

  • Originalmente, tras la derrota ante Crawford, el plan de Turki Alalshikh (promotor ligado a Canelo) contemplaba que su siguiente pelea fuera contra Hamzah Sheeraz en febrero de 2026.
  • Sin embargo, con la cirugía y la rehabilitación exigida, ese calendario se desplaza: la recuperación inicial de dos meses más 12-15 semanas para volver a entrenar sugiere que tanto la fecha como el rival podrían cambiar.
  • En medio de esto, David Benavidez aparece como posible sustituto para co-encabezar algunas carteleras cuando Canelo no esté listo. Turki Alalshikh ha empezado a mirar a Benavidez y a Devin Haney si Sheeraz no está disponible.

Declaraciones acusatorias de David Benavidez

  • Benavidez ha acusado abiertamente a Canelo y su equipo de dopaje y corrupción. En junio de 2025, en el podcast ClockednLoaded, dijo: “Si Canelo tuviera 100 % de confianza en sí mismo, no sé por qué no pelearía conmigo. Sobre todo viendo que todos en su equipo toman esteroides, incluido él… ¿Cómo es posible que 5 personas de tu equipo den positivo en esteroides? Todos esos tipos de ese equipo son corruptos.”
  • También ha afirmado que Canelo lo evade sistemáticamente:
    “Él no me quiere pelear… preferiría negociar con alguien que no ha peleado en dos años. No falta de respeto a Charlo, pero él no ha peleado en mucho tiempo.”
  • Mas recientemente, tras la confirmación de la cirugía de Canelo, Benavidez dijo que siente que Canelo está “asustado” de enfrentarlo y que la excusa de la lesión podría ser una forma de posponer el combate.

Otros actores: lo que dice Sheeraz

  • Hamzah Sheeraz, por su parte, ha declarado que aún ve una posibilidad real de enfrentarse a Canelo en 2026: “Podría seguir peleando contra Canelo. No sé si él quisiera volver al ring tan pronto, como en febrero, pero aún hay posibilidad.”

También ha hecho comentarios desafiantes: “Si tengo la oportunidad contra él, no será de puntos; estaré en medio del ring… quien conecte, gana.”

Investigación y acusaciones de corrupción o trampas

  • Han surgido acusaciones de que el equipo de Canelo ha rechazado ofertas millonarias de Benavidez. Por ejemplo, se menciona un ofrecimiento de US$70 millones para que Canelo se enfrentara a Benavidez en 2024, el cual habría sido rechazado por el mexicano. Benavidez ha insistido en que el rechazo evidencia que el combate nunca fue prioridad.
  • Las acusaciones de dopaje no se limitan al reclamo de Benavidez; hay rumores persistentes en medios y redes de que miembros del equipo de Canelo han dado positivo, lo que alimenta la percepción de que existe tolerancia y complicidad detrás.
  • Algunos críticos señalan que Canelo, por su estatus, contrato y popularidad, tiene la capacidad de dictar o negociar qué peleas le convienen, lo que podría interpretarse como uso de poder desproporcionado para evitar riesgos deportivos. La idea de “hacer lo que yo quiero”, frase que él mismo ha sugerido en entrevistas, refuerza esa visión.

Conclusión

Si se junta todo lo anterior, emerge un retrato que va más allá de una lesión legítima: una figura de enorme influencia que parece operar con márgenes de opacidad, utilizando contratos, atrasos y maniobras para evitar enfrentamientos incómodos —principalmente el de Benavidez— mientras mantiene su valor comercial. Las acusaciones de dopaje, aunque no han sido probadas en tribunal deportivo (al menos públicamente hasta ahora), dan combustible a una narrativa que lo retrata como alguien que no solo pelea en el ring, sino también en off-ring para conservar privilegios.

Canelo, por tanto, no solo está en medio de una mala racha deportiva (la derrota ante Crawford), sino también de una crisis de credibilidad ante fans, rivales y analistas, quienes preguntan: ¿cuándo dejará de ser el “icono de éxito” para convertirse en símbolo de lo que muchos consideran corrupción sistémica en el boxeo moderno?

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