París, 22 de agosto de 2025 — El mundo del tenis profesional ha sido sacudido por un nuevo escándalo de corrupción. La Agencia Internacional para la Integridad del Tenis (ITIA, por sus siglas en inglés) anunció sanciones disciplinarias contra tres tenistas y dos oficiales por delitos relacionados con amaños de partidos y apuestas ilegales.
Los jugadores implicados son Luc Fomba (Francia), Artsiom Dabryian (Polonia) e Imran Sibille (Marruecos). Las sanciones varían desde suspensiones temporales hasta inhabilitaciones de varios años, con multas económicas considerables. Dabryian ha recibido la pena más dura: una suspensión de tres años y una multa de $4.500 USD por su participación activa en apuestas y falta de colaboración en la investigación.
Luc Fomba, por su parte, fue suspendido por dos meses y multado con $5.000 USD. Se le acusa de no reportar un intento de amaño en 2022 y otro incidente en 2023 relacionado con sobornos. El marroquí Imran Sibille fue sancionado con un año de suspensión y una multa de $10.000 USD por aceptar influencias externas durante un encuentro oficial.
“No hay lugar para la corrupción en nuestro deporte”, declaró un portavoz de la ITIA. “Estas sanciones son una advertencia clara de que las prácticas ilegales serán investigadas y castigadas con toda la severidad posible”.
Junto a los jugadores, dos oficiales fueron también severamente castigados. Francesco Toraro (Italia) fue expulsado de por vida por manipulación de resultados, mientras que Murod Abdurakhimov (Uzbekistán) recibió una suspensión de 20 años por manipular datos para beneficiar apuestas deportivas. “Este es un golpe necesario para proteger la integridad del tenis profesional”, opinó un analista deportivo de la ATP.
El escándalo ha levantado fuertes críticas en redes sociales y foros de fanáticos. Algunos usuarios han exigido una revisión total de los circuitos menores, donde estos delitos son más frecuentes. “Es hora de que las federaciones nacionales se involucren más activamente en la prevención”, expresó un exjugador y comentarista de ESPN.
El caso pone en el centro del debate la necesidad de reforzar los sistemas de vigilancia y apoyo a los jugadores con menor visibilidad y recursos, quienes muchas veces son los más vulnerables a este tipo de ofertas ilícitas.
